viernes, julio 26

16 de enero del 2021

Era un día nublado como de costumbre y decidí caminar un poco para despejar mi mente de todos esos recuerdos abrumadores que tenían un baile en mi cabeza en la que yo era el premio mayor. ¿Confuso?, eso mismo pensé yo.

Caminé tanto que llegué a un callejón sin salida y ahí estabas tú. Sacando la basura de lo que parecería ser un restaurante. 

- Oye, es mejor que te alejes de esta zona. Solo sirve como basurero y te meterías en problemas si algún zorro de pilla por aquí.
- ¿Zorro?
- Sí. Estos hombres que están buscando todo el día a quién asaltar o golpear.
- Vaya, a dónde vine a llegar...
- Si quieres pasa conmigo al restaurante y sales por la otra calle. Es mucho más habitada y ningún zorro va a aparecer.

Sí. Sin duda acepté. Y lo que no imaginaba es que ese era el inicio de un montón de cosas que harían de mi vida algo mejor.


- ¿Puedo comer?
- Sí, claro. Ve a alguna mesa y en un minuto iré a atenderte.
- Gracias.
- Oye, disculpa la pregunta. ¿Estás bien?, es que es raro ver a alguna chica en esta zona y más cuando estamos lidiando con el tema de los zorros desde hace años.
- Sí estoy bien. Solo comencé a caminar sin rumbo y llegué aquí.
- Vaya lugar...
Asentí con la cabeza y solté una risa avergonzada.