Un día más en el que termino rota y vacía. He perdido tantos días y tantas cosas que ya ni siquiera las quiero enumerar. Dedicar canciones a alguien que nunca se ha tomado el tiempo de escucharlas es caer tan bajo como cuando lloras encerrada en tu cuarto. Dedicar letras a alguien que ni siquiera sabe leer es lo más mediocre que he llegado a hacer.
Probablemente esté ahí. En su habitación, en su lugar favorito en el que no pertenezco y no me quejo. Somos tan distintos que lo mejor es estar lejos.
Otro día más en el que lloro sin parar pero probablemente él esté ahí, fumando y sin parar de jugar. Es lo único que parece importarle en esta realidad.
Que culpa tan mía esperar tanto de los demás. Creí que me lo merecía por saber y anhelar amar pero me equivoqué nuevamente y ahora no paro de sangrar.
Nadie puede ayudarme y aunque fuese así, no los necesito. Te ayudan para después tirarte a la calle. Ya eso lo he vivido antes.
¿Qué será de mi?
No tengo a nadie aquí.
¿Qué será de mi?
No tengo a dónde ir.
Perdón, no me vuelvo a enamorar. Eso me pasa por estúpida. Por creer y confiar.
Nunca me han amado y aún así quiero creer que el amor podrá salvarnos.