En mi adolescencia tuve muchos problemas familiares y todo ese tipo de dramas que suceden en ciertas edades, decidí aprender y crecer y empecé a ver las cosas de una manera distinta. Mi familia, lo único que tuve en todo momento. Las únicas personas que de verdad querían entenderme y no las dejaba, las únicas personas que intentaban darme todo lo mejor y simplemente hacia caso omiso por estar ciega ante el mundo frío y cruel que había afuera.
Hoy, a mis 23 años puedo decir que si pudiera darle el mundo a esas personitas que siempre daban lo mejor por mi y para mi, lo haría. Son mi motivación y la única razón por la que quiero estar viva.
Perdón por ser tan triste y decir cosas feas sobre mí, pero ojalá logren entender lo que de siente estar tan lejos y perdido sin tener a donde ir.