lunes, marzo 23

No sé a dónde ir.

El mundo está en caos y yo no tengo a donde ir.

Literalmente... 

No tengo dinero, amigos, ni opciones. Solo estoy yo con ganas de salir corriendo y esperar que alguien pueda atropellarme. 

No quiero seguir pasandola mal. No quiero recurrir a gente que un día me ayude y al otro me eche a la calle. 

No quiero seguir gritando y llorando cuando no hay nadie.

Pido perdón por lo malo, y si merezco todo esto pues que pase lo que tenga que pasar. Ya no hay esperanzas. Ya no hay felicidad. 

Nadie entiende lo que se siente ser yo. 
No poder avanzar por el miedo y las inseguridades. 
No poder avanzar por temor a cosas que podrían pasar.


No sé qué haré. 
No sé a dónde iré. 

Él.

Él es tan especial.
Sus pestañas y sus ojos me hacen suspirar. 
Sus manos suaves que me acarician cada día y sus besos cálidos que me encantan desde el primer día. 

Él es tan mágico. 
La manera en la que me dice que me quiere no la había conocido jamás. 

Él siempre suele escuchar. 
Siempre me dice cosas que no me diría alguien más. 

Lo quiero tanto, porque me ha enseñado a ser mejor y ha estado para mi cuando nunca nadie más estuvo. 

Y lo amo... 

Desde que supe que era lo mejor que podía tener. 

Gracias por los buenos días y las mágicas noches. 
Gracias por coincidir y hacer de mis días una página más bonita para mi libro de vida. 


Físicamente un ángel, una carita tierna y una calidez eterna. 
Personalmente el más valiente, el más inteligente y el mejor en todo lo que sabe hacer. Siempre poniendo la frente en alto ante todos los problemas. 

Gracias por cuidarme. Amarme. Necesitarme. 


No sé cómo explicarte todo lo que he sentido por ti, y lo que eres para mi. 

Te admiro por lo que eres y lo que haces y honestamente no sé si alguna vez leas esto pero si es asi, créeme, te amo y siempre te amaré. 

Quiero irme.

Estoy acostada y siento al mundo arder.
No estoy ayudando, solo estoy siento parte del desastre... 

Necesito ayuda pero no hay nadie cerca. Sólo soy yo con un montón de preguntas inciertas. 

Quiero irme, quiero irme tan lejos donde pueda sentirme bien conmigo misma y ser feliz. 

Estar con mi familia y poder sentarme en un patio a leer. 

No pido tanto. 

Solo a ellos y una bonita casa lejos del caos y la marginalidad. 

Ya los días no son los mismos

Los días ya no son los mismos.

La mayoría de nosotros estamos en casa vueltos mierda y con ganas de escapar, llenos de inseguridades y queriéndonos matar. Y mira que la vida es bien difícil cuando padeces de depresión y ansiedad. 

Los días se vuelven más largos en el encierro y el pánico por no querer enfermar cada vez es más intenso. Es un túnel sin salida, es una calle sin nombre y un tanto escondida.

Estoy perdida. 
No sé cómo llegué aquí o el por qué pero lo único que sé es que tengo miedo. 
Miedo del mundo y sus injusticias... 
Miedo del rumbo que tomaré si no me doy prisa... 
Miedo de callar... 
Miedo de ser parte de algo sumamente gigante y lleno de mucha maldad.


Quiero ir a casa. Y dormir sintiendo el ruido de los demás.  

Días difíciles...

Los días han sido un tanto difíciles...
Quizá más que otros pero me pregunto si saldremos de esto. 
Creo que regresé a 0 en la cuenta de los logros que apenas llegaba a 4...
¿Qué karma estaré pagando?


Sé que no soy la mejor persona del mundo, y creo que mientras más lejos estén de mi, mejor. 

Es como si la compañía excesiva me sacara de mi zona de confort y me hace ser alguien que no soy. Qué vergüenza. Y yo creyendo que todo esto era un mecanismo de defensa. 

Perdón por los daños y los malos ratos, espero que se queden con lo bueno aunque no sea tanto.