jueves, junio 7

Yo lo perdono.

A veces las personas comenten grandes errores pero al final terminan sintiendo arrepentimiento pero supongo que es demasiado tarde para actuar y simplemente viven por vivir aunque nadie les quiera más.

Creo que la supervivencia con un extraño que quizá no tiene el mejor pasado me hizo entender que el ayer no es el ahora y así de malo es lo que fue también lo es quien no perdona y revive el ayer.

Una persona increíble que me hizo sentir como en casa. Que me escuchó, que me abrazó y que siempre me ayudó. Una persona que está en mi corazón y siempre lo estará porque me enseñó sin querer que la compañía no está en una pareja o en una amistad de tomar los fines de semana sino de alguien que te escucha y que te pregunta: oye nena, ¿cómo andas?

Si me llevo un buen recuerdo es de éste ser que aunque nunca se lo dije yo lo perdono por lo que no me causó a mí en el ayer.

¿Saben qué es lo peor?

¿Saben qué es lo peor que le puedes decir a alguien que sufre de depresión?

Que sólo intenta manipular al resto a través de un suicidio ficticio y que mejor debería matarse.

A veces creemos que la gente exagera sus depreciones. Quizá porque esa gente ya lo vivió, lo superó y ahora le parece patética la idea. Es entendible. Pero particularmente creo que sí esa persona fuese yo lo que menos haría sería usar el suicidio como arma de manipulación o llamar la atención. Siempre he creído que si quiero llamar la atención salgo desnuda a la calle y estoy muy segura de que eso sí llamará la atención. No obstante si quisiera manipular gente lo haría de otras maneras. Pero, cada quien ve las cosas como quiere. Cada quien es feliz como cree.

Nunca he intentado manipular a alguien a través de ése tipo de excusas porque a mí también me parece patético pero decírselo a esa persona creo que sólo podría empeorar la situación. Pero al final ése tipo de personas con comentarios negativos sobre nuestras vidas son las que al final nos ayudan a ser más fuertes.

Quizá en unos años ésto me de risa.
Quizá en unos años siga pensando que nadie me entiende y cree que me conoce sólo porque en algún momento le regresé la sonrisa.

Quiero agradecer a quienes estuvieron para mí en mis días más tristes. A quienes ayudaron a pesar de causar daños. Sé que es contradictorio por mi escrito anterior pero que crea que no fueron lo suficientemente buenos para mí no significa que no merezcan las gracias y espero volver a coincidir. Gracias por hacer que éste tiempo en Colombia haya sido satisfactorio. Yo siempre trato de recordar a las personas por lo positivo porque así espero que me recuerden a mi, pero, ¿a quién engaño?, eso no existe así como así.

Me dije a mi misma.

Hace tiempo me dije a mi misma que no me enamorara en un país en el que estaba de paso sabiendo que me quedaría acá por el resto de mis días si así la vida lo permitía y aún así conocí gente y entregué mucho de mí. Quizá al final las cosas no terminaron bien. La gente me hizo daño y yo también fui la villana aunque no me lo quiera creer porque no es muy propio de mí. Puedo decir que lo que más me decepcionó es que conocí gente que al principio me ayudó y luego un cuchillo me clavó. Lo que más me decepcionó es que la gente que creí comprensible y bonita fue la que peor me trató. Y en eso consiste todo, rodearte de gente que sólo lástima aunque ayuda de algún modo. No quiero más de esto y si me voy prometo no querer de nuevo. Ni en otro país existió alguien para mí. Alguien que me hiciera feliz sin mentir. Sin pensar cosas malas de mí que nunca fui.