Lucha.
Después de perder a la señora que le sacaba sonrisas
ya no era el mismo, caminaba cabizbajo y como
si los ojos le pesaran.
Todos los días al trabajo, días en los que
regresaba a casa como si la vida se
le riera en su cara.
Entre su tristeza y mi melancolía
mis ojos lloraban cada vez que le veían.
Es difícil no conmoverme
Es difícil no querer desearle
una vida distinta
un amor de película.
Era su lucha constante
y mi tristeza andante.
