martes, septiembre 12

Lucha.

Después de perder a la señora que le sacaba sonrisas
 ya no era el mismo, caminaba cabizbajo y como
si los ojos le pesaran.

Todos los días al trabajo, días en los que
regresaba a casa como si la vida se
le riera en su cara.

Entre su tristeza y mi melancolía
mis ojos lloraban cada vez que le veían.

Es difícil no conmoverme
Es difícil no querer desearle 
una vida distinta
un amor de película.

Era su lucha constante
y mi tristeza andante.