sábado, agosto 19

Son lo mejor que me ha pasado.

Mi familia es lo más importante porque me enseñaron a ser lo que hoy soy. Porque a pesar de todo sólo esperan de mi lo mejor. Y aunque a veces me dejen a un lado, está bien porque yo también lo hago. Sólo espero que alguna vez lean cada sentimiento plasmado y comprendan que aunque no se los diga, son lo mejor que me ha pasado.

Lloro cuando recuerdo que he crecido

Y cuando veo al rededor y sé que he crecido, caigo.

Cuando sé que ya nada será como ayer, lloro.

Lloro océanos y no hay nadie que me acompañe. Y me siento sola aunque alguien llame y deje 5 mensajes.

Y hace frío en verano y mis manos sangran aunque no hayan heridas, entonces me pregunto, ¿por qué lloro si aún mi infancia vive en mi?, ¿por qué caigo si nunca subí?

Ansiedad.

Vivir con ansiedad es agotador.
Vivir con ansiedad es tan triste como un día lluvioso con Radiohead de fondo.
Vivir con ansiedad es como morir cada segundo.
Vivir con ansiedad es tener miedo aunque estés lejos del mundo.
Vivir con ansiedad es darle una oportunidad a la soledad. Es dejar que entre y te abrace aunque no creas.

Hay un dicho.

Amigo, hay un dicho que ha estado por ahí durante décadas que dice: «Amarás a alguien más cuando te ames a ti mismo primero». ¿A dónde quiero llegar con esto?, a que me amo tanto que ya eso es suficiente y que aunque esté preparada para amar de verdad, no existe un quién y no hay prisa. Sólo pienso en mi felicidad y en las cosas que hago y ya no me lastiman. Amo las cosas que me gustan y no me importa si alguien más tiene un comentario negativo sobre eso. No estoy aquí para satisfacer al resto. Por eso trato de no opinar sobre ellos porque también están siendo felices sin importar en lo que piense el resto.

Todo eso influye.

Siempre me tomo la delicadeza de advertirle a la gente que conmigo no todo estará bien. Qué un día diré algo y al otro lo olvidaré o ignoraré por completo. Todo con el fin de no sentirme culpable si las cosas salen mal y terminan odiandome. Pero, al final al eso no sirve de nada porque el resultado es el mismo. Me intereso por personas que no conozco y cuando es así, pierdo ése interés. Se interesan en mi personas que no me conocen y cuando lo hacen se interesan más, pero no sirve de nada porque yo ni siquiera intento participar. Espero demasiado del mundo y por ende, nada me sorprende. Espero demasiado del amor, por ende nada me convence. Nunca he querido estar por estar. Las personas creen que por el hecho de que yo intente algo, soy yo la perdedora. Qué mal y reconfortante pensamiento. Me alegra que el resto crea que soy yo quien pierdo. No me hago la víctima porque ésas personas sin querer e intentando obtener la razón lo hacen. Sólo me facilitan el trabajo que hago por inercia. Soy yo la que siempre gana aunque alguien más me cierre la puerta. Y aunque me sienta triste, no es por alguien más. Es por mi porque realmente pude intentar de verdad. Soy maniática. Y superficial. No con el físico, sino con la personalidad. Me fijo demasiado en las características de los demás. Todo eso influye en si me quiero quedar.