viernes, enero 6

Historia sin fecha.

Les voy a contar la historia de algo que no ha sucedido. Era un año bisiesto en algún lugar de Madrid que no recuerdo, ella llevaba su mejor vestido y él simplemente estaba ahí por estar. Ella sabía que él era el amor de su vida con sólo verlo respirar y él ni siquiera sabía distinguir la diferencia entre querer y amar. Madrid tan bonito y romántico los unió con una película de Woody Allen y los separó tres años después con una canción que nadie quiere saber. No quiero hablar de su relación porque hacerlo sería creer que es una metáfora. De algo si estoy segura, ella lo amaba como él nunca amaría a ninguna. Vi como su corazón se rompió cuando él le dijo: “-lo siento, pero, ya no-”. Se había cansado de luchar contra los demonios de aquél cuerpo imperfecto, se había cansado de quererla y de recibir su afecto. Luego de años la vi construida, la vi viendo las hojas de otoño caer y con una sonrisa de ésas que te hacen creer. Ya lo había olvidado. Ya él la había reemplazado, pero a ella simplemente no le importó, había aceptado que el amor no era para siempre ni siquiera en los libros porque al final todo era parte de su imaginación.