La mayoría de los días pienso que las redes sociales son una pérdida de tiempo y que es demasiado contradictorio de mi parte usarlas; por ende, he tenido infinitas cuentas en Facebook, Twitter o Instagram. Es un ir y venir. Es normal irse y siempre volver. El punto es que, también siento molestia por la infinidad de cosas absurdas, patéticas y/o estúpidas que se pueden encontrar en éstas, pero también pienso que si la gente es feliz así, no soy nadie para meterme en ello. Es parte de pertenecer, de ser humano y aprender. El punto es que también existen cosas bonitas, grandiosas y maravillosas que te alegran el día. Gente con talento. Talento para hacerte reír, reflexionar, llorar e incluso dejar de odiar. Me alegro por mí, por ellos y por los que están por ahí y aún no explotan su talento. Siempre he pensado que el truco es dejar ser, y ser. Así que, aquí vamos, a pertenecer, a perder un poquito de tiempo y aprender.
Hay tanto por decir, y sería triste irse y no dejar algo de ti aquí. Algo para que piensen en ti. Algo para que sepan lo que fuiste y nunca debió morir.